
El dolor de espalda es una de las molestias más comunes en adultos de todas las edades. Puede afectar la zona cervical o la región lumbar, y en cada caso, sus causas y manifestaciones pueden variar. En este artículo te explicamos cómo identificar el tipo de dolor y qué pautas pueden ayudarte a aliviarlo y prevenirlo.
¿Qué tipo de dolor de espalda tengo?
Dolor cervical
La región cervical es un punto frecuente de tensión y contractura. A veces, este dolor se acompaña de cefaleas o mareos. En casos más avanzados, puede irradiarse hacia los brazos, lo que sugiere una posible compresión nerviosa.
Dolor lumbar
La zona lumbar suele doler en forma de rigidez, pesadez o limitación de movimiento. Las causas más comunes son contracturas musculares, artrosis o inflamaciones articulares.
Ambos tipos de dolor pueden estar influidos por factores genéticos, pero también por el estilo de vida: sedentarismo, sobrepeso, trabajos físicos o el tabaquismo. Un esfuerzo mal realizado puede ser el desencadenante de un episodio agudo.
¿Qué puedo hacer para aliviar el dolor de espalda?
Aquí tienes 5 pautas clave que te ayudarán:
1. Mantén una vida activa
Evitar el sedentarismo es esencial. Actividades físicas moderadas como caminar a paso ligero, nadar o practicar yoga pueden fortalecer la musculatura, mejorar la movilidad y reducir la rigidez. El movimiento favorece el buen funcionamiento de las estructuras que sostienen la columna.
2. Evita el tabaco
Fumar es un factor determinante en la degeneración de los discos intervertebrales y en el avance de enfermedades osteoarticulares. Dejar de fumar no solo mejora la salud general, también ayuda a proteger tu espalda.
3. Controla tu peso
El sobrepeso aumenta la carga que debe soportar la columna vertebral, acelerando su desgaste y favoreciendo el dolor. Mantener un peso saludable es fundamental para reducir esta sobrecarga.
4. Cuida tu postura
Mantener una buena higiene postural, tanto al estar sentado como al levantar objetos, es crucial. Evita encorvarte, gira el cuerpo con todo el tronco (no solo con la cintura) y, si trabajas muchas horas sentado, haz pausas para estirarte y moverte.
5. Atiende tu salud mental
Existe una relación directa entre el dolor crónico, la ansiedad y la depresión. Los estados emocionales negativos pueden intensificar la percepción del dolor. Practicar actividades que te hagan sentir bien, como pasar tiempo con seres queridos, meditar o realizar hobbies, también es parte del tratamiento.
¿Cuándo consultar a un especialista?
Acude a tu médico si el dolor:
- Dura más de 2-3 semanas sin mejoría.
- Se irradia a brazos o piernas.
- Se acompaña de hormigueos, pérdida de fuerza o fiebre.
- Afecta tu calidad de vida o tu descanso.


