¿QUÉ PUEDO HACER DESPUÉS DE UNA CIRUGÍA DE COLUMNA LUMBAR?

Hoy en día, muchas cirugías de columna lumbar pueden realizarse mediante técnicas mínimamente invasivas. Estas permiten una recuperación más rápida, con menor estancia hospitalaria y una convalecencia menos prolongada. Aunque cada intervención y cada paciente son diferentes, existen una serie de cuidados básicos recomendados para favorecer una buena recuperación.

1. Cuidados de la herida quirúrgica

Tras la cirugía, el material de cierre (grapas o puntos) debe mantenerse durante al menos 10 días. Es importante vigilar la herida y realizar las curas con la máxima higiene.

En algunos casos, se aplica un apósito especial que no debe manipularse hasta la retirada de las grapas. Este apósito permite observar la aparición de posibles exudados. Si el manchado es oscuro y sanguinolento, puede tratarse de restos normales de la intervención. Sin embargo, un exudado claro, transparente y abundante debe ser valorado de forma urgente por el cirujano.

Una vez retirada la sutura, se puede continuar la cura durante unos días con clorhexidina sin alcohol o povidona iodada (Betadine), siempre que no haya signos de complicación. Tras la ducha, es recomendable secar la herida con una toalla limpia y exclusiva para esa zona.

Debe vigilarse la aparición de signos de infección como enrojecimiento, calor local, supuración o fiebre. Ante cualquier sospecha, es necesario consultar con el cirujano.

2. Actividad física en las primeras semanas

Durante los primeros días en casa, es normal notar tirantez o pesadez en la espalda. Se recomienda dar paseos cortos dentro de casa, que progresivamente pueden ampliarse al exterior como salir a caminar, comprar el pan, o tomar un café).

Evita esfuerzos físicos intensos o cargar pesos superiores a 5-10 kg durante las primeras semanas. A medida que avance la recuperación, podrás ir retomando tareas domésticas poco exigentes, siempre con una buena postura al sentarte o al agacharte (flexionando rodillas).

3. Conducción

Muchos pacientes preguntan cuándo podrán volver a conducir. Lo habitual es iniciar trayectos cortos a partir de la segunda o tercera semana, siempre que puedas sentarte sin dolor. Puedes ir aumentando progresivamente la duración, descansando cada hora y media si haces trayectos largos.

4. Incorporación al trabajo

El tiempo de baja laboral depende del tipo de cirugía y del esfuerzo físico que requiera tu trabajo. En empleos exigentes puede ser necesaria una recuperación de varios meses. En otros casos, la reincorporación es posible en pocas semanas. La decisión debe tomarse junto con tu neurocirujano y tu médico de atención primaria. Como norma general, evita cargar más de 10-15 kg durante los primeros 6 meses tras la intervención.

5. Uso y retirada de la faja lumbar

En algunos casos se recomienda usar una faja lumbar durante las primeras semanas. Esta ayuda a estabilizar la zona operada y proporciona soporte temporal. Sin embargo, su uso prolongado puede debilitar la musculatura, por lo que se aconseja retirarla de forma progresiva:

  • Primeras 2 semanas: uso continuo para actividades fuera de casa.
  • Semanas 3-6: uso intermitente.
  • A partir de la semana 6: retirada completa, salvo indicación médica.
  • Puede retirarse por la noche desde el inicio.

6. Alimentación y suplementos para una mejor recuperación

Una buena alimentación es clave para la cicatrización y la regeneración muscular. Aquí algunas recomendaciones:

  • Proteínas de calidad: carnes magras, pescado, huevos, legumbres, frutos secos.
  • Hierro (si hay anemia): carne roja, hígado, espinacas, lentejas. Acompañar con alimentos ricos en vitamina C (kiwi, naranja) para mejorar su absorción.
  • Vitamina C y zinc: favorecen la cicatrización (cítricos, fresas, pimientos, frutos secos).
  • Fibra: frutas, verduras y cereales integrales ayudan a prevenir el estreñimiento, frecuente por los analgésicos.
  • Hidratación: beber suficiente agua es esencial para todos los procesos de recuperación.
  • Evitar azúcares refinados, alimentos ultraprocesados y grasas saturadas, que pueden aumentar la inflamación y ralentizar la recuperación.

7. Tabaco y cirugía de columna

El tabaco está totalmente desaconsejado durante la recuperación. Fumar dificulta la consolidación del hueso y favorece la pseudoartrosis (falta de fusión), lo que impide que el material de fijación se integre correctamente. Esto puede provocar aflojamiento de tornillos o placas, y en casos severos, necesidad de reintervención.

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Dr. Emilio Gonzalez
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